viernes 22 de enero de 2010

Periodistas, ¿o niños de papá?

Recomiendo leer ese artículo, y la entrada de Pérez Reverte.

¿Se puede llegar con la trolley a un terremoto?

domingo 10 de enero de 2010

Feliz cumple!

A Rod Stewart, Chillida, Tintín e Iker Jiménez.

They're really sayin I love you
Es que para 65 años que le caen, cómo está de impresionante. Eso me da que pensar que me gusta también porque es buena persona, pues ya se sabe que a los 20 se tiene la cara que Dios nos da, y a partir de los 40, la que uno se merece. Vale, ya sé que mucha gente dice que es feo, pero a mí me parece realmente guapo.

No te digo que bien se conserva Tintín, que cumple 80 tacos. Chillida el pobre ya se murió. Iker, pues le veré esta noche en Cuarto Milenio, y espero que le pongan una tarta, eh!

Y también es mi cumple, más joven que Rod, Chillida y Tintín, claro está.

Esta canción de Armstrong (no el astronauta) siempre la había odiado. Mil veces versionada, hasta para anuncios de colonia. Pero es que Rod Stewart, bufff, no conozco ser más melódico (también más sexy) a pesar de esa voz que parece que desayuna ratones, o con esa voz precisamente así. Increíble. No es la voz de Sinatra, ni de Elvis ni Jackson, pero está a su altura y con un toque más dulce todavía. ¿Cómo lo hace? Es un misterio!



Y hablando de la luna, la borda.

miércoles 16 de diciembre de 2009

Revista literaria Prosofagia quinto número - diciembre 2009


sábado 17 de octubre de 2009

Prosofagia Cuarto Número - Octubre 2009


sábado 10 de octubre de 2009

Es una lata...



Que se haya muerto Luis Aguilé, el cantante del optimismo y del amor.

Nacido en Buenos Aires en 1936, residía regularmente en España desde 1963 y nos regaló con su música y letras. ¿Qué fiesta es fiesta sin una canción de la Carrá o Aguilé?

Ay! El hotel de las mil y una estrellas. Ese programa que yo veía de niña, y que marcó un hito en la televisión española. Y en la gente, sí, porque cuando no existían aún tantos canales como hoy en día, la gente comentaba al día siguiente de su emisión, aquella peli, serie, partido de fútbol, o show como es el caso, que ostentaba el prime time (que se dice hoy en día, antes no sabíamos).

Fue el Bisbal, Ricky Martín, todo junto (como él mismo decía) de los años 60. Hijo de un director de circo, desde los cuatro años ya se sumergió en el mundo del espectáculo, y su carrera fue fulminante, a los 26 años ya era conocido en América y llega a España con un bagaje de más de 700 canciones.

Cuando salí de Cuba, la Chatunga, Marina, Juanita banana, el tio Calambres, L'amour, el tren, son algunas de sus 800 éxitos, y cómo no: La vida pasa felizmente si hay amor, conocida popularmente como Es una lata el trabajar, y que da título a este blog, precisamente en honor a su letra, un himno a la felicidad y al amor, porque, y es lo que deseo haya sido la vida de Aguilé:

La vida pasa felizmente si hay amor


domingo 23 de agosto de 2009

Pablo Beltrán de Heredia, editor e historiador

Por José María Lafuente

Director de Ediciones La Bahía


Pablo Beltrán de Heredia y Castaño, una de las figuras centrales de la vida cultural y política santanderina del pasado siglo, falleció en la madrugada del día 21 de agosto en su domicilio de Cañadío, en Santander.

Beltrán de Heredia nace en Guía de Gran Canaria en 1917. Su padre, médico militar de origen salmantino, estaba destinado en la isla cuando nace el tercero de sus hijos varones; posteriormente, vendrían al mundo las dos hijas del matrimonio. Pablo es enviado, a los 11 años, a vivir a Salamanca con sus tíos, el matrimonio sin hijos formado por Enrique Sánchez Reyes y Rosario Beltrán de Heredia.

Enrique Sánchez Reyes se traslada a Santander al ser nombrado, en 1932, director de la Biblioteca Menéndez Pelayo. Pablo regresa a Madrid para vivir con sus padres. A partir de ese año pasa los veranos en Santander, en la casa de sus tíos. Al concluir en Madrid el bachillerato, se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad Universitaria al tiempo que asiste por libre a los cursos de la escuela de periodismo de El Debate.

La rebelión militar de 1936 le sorprende en Santander, donde reside hasta la entrada de las tropas de Franco. Al terminar la guerra es nombrado asesor del Servicio de Recuperación y Defensa del Patrimonio Artístico, cargo que compatibiliza con la finalización de sus estudios universitarios. A partir de 1942, al tiempo que ejerce como secretario de redacción de la revista de la Universidad de Madrid y de la Revista de Indias, trabaja como profesor ayudante en la cátedra de Historia Universal Moderna, de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, de la que es titular Ciriaco Pérez Bustamante. Al ser trasladado éste a Santander, en 1947, como rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Pablo le acompaña en calidad de director de la Residencia Universitaria de Monte Corbán, cargo que desempeñó hasta 1953, año en que la residencia pasa a Las Llamas. Aunque al terminar la guerra ya había reanudado sus estancias estivales en Santander, será a partir de su traslado definitivo, en 1947, cuando desarrolle una intensa actividad social, política y cultural.

Una intensa vida política
Miembro fundador, junto a Ricardo Gullón, Ángel Ferrant y Mathias Goeritz, de la denominada Escuela de Altamira, que bajo el patrocinio y apoyo del gobernador civil Reguera Sevilla celebró dos semanas de reuniones y encuentros en Santillana del Mar, durante los años de 1949 y 1950 y en los que participaron, entre otros, Willi Baumeister, Alberto Sartoris, Llorens Artigas, Ángel Ferrant, Eduardo Westerdhal o Rafael Santos Torroella. Beltrán de Heredia hará las veces de secretario general y organizará las actividades y visitas complementarias a los debates, a la vez que tendrá a su cargo las posteriores ediciones a las que dieron origen estos encuentros. A partir de que en 1948 la imprenta Bedia publique, de manera clandestina, la edición del Romancero gitano, Pablo participará de forma muy activa en el devenir de la editorial. Socio, a partes iguales, desde 1949, de los hermanos Joaquín y Gonzalo Bedia va a contribuir, sobre todo durante los primeros años, a la impronta y exquisito gusto editorial de las ediciones de esta modestísima imprenta.


Vinculado, desde finales de los años cuarenta, a través de su amistad y relación con Eugenio Vegas Latapie y José María Gil Robles con la causa monárquica de don Juan, despliega, a partir de 1952, una intensa actividad política con la organización de funerales, actos, conferencias y actividades diversas, hasta que, en 1961, secundado por un grupo de intelectuales y profesionales santanderinos, dirige un escrito, en forma de acta notarial, al ministro de Información y Turismo, exigiéndole la abolición de la censura previa. Presiones políticas y sociales le obligan a abandonar Santander y, reclamado insistentemente por Ricardo Gullón, se traslada en 1966 a Austin (Texas), donde ejercerá como profesor del departamento de español de dicha universidad, hasta su jubilación en 1983.

En 1981 es nombrado director de actividades culturales de la Fundación Santillana, cargo que desempeña hasta 1987. En 1990 organizará Encuentro con José Hierro en el que contará con la presencia de Octavio Paz. A partir de 1990 publica, en forma de libro y a manera de unas memorias dispersas, sus recortes del pasado. En 1999 fue nombrado hijo adoptivo de Santander. Como muestra de agradecimiento dona al Museo de Bellas Artes una obra de Miró.

sábado 22 de agosto de 2009

Fallece Pablo Beltrán de Heredia



Ayer, 21 de agosto de 2009 falleció en su domicilio Don Pablo Beltrán de Heredia. Cuando se cerraba la exposición. El día antes, todavía estuvo trabajando durante más de tres horas en la maqueta final del libro catálogo que se prepara sobre La sombra recobrada y que se ha convertido durante estos meses en el recorrido de su vida. Estuvo poniendo los pies de las fotos. Y luego, ya terminada la labor, parece que decidió descansar para siempre.


No he llegado a conocer a Beltrán de Heredia en persona, pero sí sus letras, su arte, sus palabras, el tesón y la voluntad de trabajo. Sus esfuerzos. Y se me caen las lágrimas porque le tomé un gran cariño. Es curioso como se puede amar, que se ama a lo que se conoce, pero este conocimiento fue a través de su trabajo, de su legado. Qué pena, de verdad. Lo siento en el alma.


La exposición, a modo de homenaje, me comentan que va a permanecer una semana más.


Descanse Don Pablo, Usted se lo ha ganado. Y un beso muy fuerte de una fan incondicional,

pepsi


Curioseando en el Epistolario, rescato un fragmento de una carta de Beltrán de Heredia de hace 54 años. De como, a pesar del parón de España en agosto, él, dale que te pego trabajando y trabajando, incansable:


PABLO BELTRÁN DE HEREDIA

Mecanografiada

Santander, 28 de agosto, 1955



Querido Julio: El verano, realmente, nos disuelve y deshace. Independientemente del calor, que este año ha apretado de firme, creo que contribuye, sobre todo, a ello, el tipo de vida tan distinto que nos obliga adoptar la afluencia de amigos, la superabundancia de actos y espectáculos. Comprendo, cada vez mejor, el veraneo de la aldea que hacían, antes de la guerra, los santanderinos que se preciaran de algo.
No quiere decir todo esto que haya descuidado nuestra edición. Sino, únicamente que el no haberte escrito sólo se debe a la dispersión mental y espiritual a que nos obliga el verano santanderino.
Por aquí ha estado —ya lo sabes— Pepe Hierro. Físicamente, le he encontrado mejor que nunca. No está a gusto, sin embargo, en Madrid. Se vendría de muy buena gana —con el voto en contra de Lines—, si le proporcionaran en Santander alguna ocupación, aunque fuera menos retribuida que las de Madrid. Hay una remota posibilidad de esto, que él ha acogido jubilosamente. En contra de lo que pudiera parecer, el retorno a Santander le sentaría bien. Se centraría, mucho más cuando se olvidara por completo de los escrúpulos, que ni siquiera confiesa pero que le atormentan realmente en Madrid. Se halla a disgusto entre personas que no tienen con él ninguna afinidad espiritual, estética ni ideológica. A Pepe le están utilizando en menesteres verdaderamente absurdos e impropios de su talla. Las personas a las que tiene hoy que estar sometido son verdaderos animales, como dice un amigo mio, salvo el alma.
También anda ya por aquí Ricardo Gullón. Ha regresado definitivamente de América. El romper amarras y rechazar los ofecimientos que tuvo para poderse quedar en Puerto Rico ha debido de costarle. Viene mucho mejor que el año pasado. Pero estos dos años de estancia en América, aparte de los beneficios que le hayan proporcionado, creo que le han perjudicado bastante. Han acentuado, en él, su característico dogmatismo, tinéndole, un poco, de suficiencia. Todo lo de por aquí es ruin, mezquino, insignificante; no merece sino una mirada compasiva y condescendiente. En el fondo, hoy Ricardo, a disgusto con su profesión —que no siente—, se encuentra también a disgusto con el ambiente que le rodea; se considera, dentro de él, violento, como si algo o alguien le obligara a vivir aquí. Esperemos de todo esto su reacción literaria. Tiene en la cabeza varias cosas para escribir Veamos por dónde rompe la crisis espiritual que en él, sin duda, se produjo al contacto con América.
Por Santander pasó Blás de Otero. Nos dijo que te había visto. Hablamos de sus proyectos y terminó ofreciéndonos, para editar, un libro ya terminado. Tengo ya en mi poder el original. El libro es magnífico. No sólo por contener poemas soberbios, sino por el tono general del mismo. Pocos poetas en España tendrán hoy un acento tan robusto, tan personal. Pero... el libro seguramente no podrá ser editado. No creo que lo autorice la censura. Si, como yo supongo, fuera rechazado por Pérez Embid y sus muchachos, te daría a leer una copia.
Quien, al fin, no pudo venir este año fue Lafuente. Le envié tu «Carta a la Marquesa de Benemejís». Me figuro que tú recibirías la carta, adhiriéndose a la tuya, de los Artistas Montañeses. Como consecuencia de esta campaña y de una serie de intrigas por debajo de la misma, el Ayuntamiento de Santillana nombró ya a Lafuente hijo adoptivo de la villa. Pensábamos que se hiciera el ofrecimiento del título este verano, con motivo de su estancia en la universidad, como profesor del curso para extranjeros y director de la Quincena de Arte. Pero, desde Burgos —donde dio un par de conferencias— tuvo que regresar a Madrid, por encontrarse enfermo. Venía ya muy cansado desde hacía tiempo. La puntilla final se la dio él mismo, en los primeros días de agosto, al redactar en diez días y ¡en Madrid! el tomo que tenía compromentido con Skira. Ayer, justamente, he tenido una carta de el. Le han recomendado un mes de reposo absoluto en la sierra. Aparte de sus anteriores dolencias, tiene ahora algo de próstata. Los médicos decidirán, después de este mes de reposo con un régimen mu severo, si es preciso intervenir. En este caso, se operaría inmediatamente. Menos mal que pudo dejar antes termiando el tomo de Skira, que me figuro le dejará libres algunas pesetas.
En la penúltima carta que tuve de él me anunciaba el envío de una dirigida a ti para que te la remitiera a Begoña, por no recordar tus señas. Le encantó tu artículo. Y, a propósito de artículos, mañana mismo haré la gestión, para ver si se cobran los dos que publicaste en Alerta. Con buena lógica, no debería plantearse sobre esto la menor duda.
Y vamos ahora a hablar del libro. Ya está en la imprenta el papel. Ya está tirada la litografía de Zamorano, con tu retrato. Ha quedado magnifico. Creo que prefiero no andarte enviando sueltos los elementos del libro, pues te producirá una sorpresa más agradable verlo armado y completo. El trabajo de Pancho he decidido, a última hora, que fuera el que en un principio habíamos pensado; es decir, las tapas exeriores. Precisamente, para lograr esa unidad interior que debe presidir la impresión. (...)


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Y dejo también aquí, un sonetuelo de Pepe Hierro que le dedicó por su edición de bibliófilo de Antología, 1953, por la que le fue concedido el premio nacional de poesía. José Hierro firmó así el ejemplar de Beltrán:




Perro editor. Cien mil veces maldito,
¿Qué Luzbel te inspiró la Antología?
Una coroza es lo que merecía
Tu idea, pez, hoguera y sambenito.

Yo dormía hasta ayer como un bendito,
Sin pensar en lo mucho que debía.
Ahora, despierto me sorprende el día,
Nervioso, calvo, pálido y marchito.

¿Ignoras que quien siembra Antologías
recoge nacionales? ¿No podías
haber estrangulado el pensamiento?

Maldígante legiones de poetas.
Pobre de mí, con miles de pesetas
gravadas con traspasos y descuentos.